En el debut oficial de Pipo Gorosito en el banco, (y uno cree que Pascual Lescano de asesor técnico) el Ciclón no supo sostener la ventaja tras el golazo de Reali, regaló la iniciativa en el segundo tiempo y terminó cayendo 5-4 desde los doce pasos en la impresentable cancha de Morón. Otra despedida prematura de la Copa Argentina.

Hay dejavús que duelen, pero los de San Lorenzo directamente irritan. Cambian los nombres en el banco, pasan los mercados de pases, pero los daños que le hacen las distintas dirigencias a este club parecen no tener fin. Ante un rival de esos que sabes exactamente a qué juegan —bloque bajo, fricción, golpes y más golpes con y sin pelota, y a cobrar en la que te descuidas—, el Ciclón volvió a pecar de ingenuo. Hizo lo más difícil, que era romper el cero, y después le regaló la pelota a un conjunto que no necesitó demasiado para complicarle la existencia.
El arranque había mostrado una versión al menos atenta. Con Reali intentando hacerse eje de los ataques y Auzmendi merodeando el área, San Lorenzo manejaba los tiempos ante la pasividad rival. A los 25 del primer tiempo, tras un rebote corto, Matías Reali acomodó la zurda desde el borde del área y metió un golazo para marcar la diferencia también en el marcador. Todo dado para acomodar el partido, manejar los ritmos y liquidarlo con espacios. Pero este San Lorenzo sufre de una amnesia competitiva alarmante. Es verdad que tuvo un par de chances más, pero, para variar, las desaprovechó.
Para el complemento, el rival metió mano en el banco y a San Lorenzo le entró el pánico escénico. Bastaron siete minutos para que Tomás González, de cabeza, decretara la igualdad tras una pasividad pasmosa en la marca de Herrera, otra más. A partir de allí, el partido fue un terreno pantanoso. El Ciclón careció de ideas para romper el cerrojo defensivo, abusó del pelotazo sin destino y terminó dependiendo de algún milagro de pelota parada que Arce se encargó de ahogar en el descuento.
En la definición por penales, el destino no perdonó. Pese a las conversiones de Cuello, Herrera, Tripichio y Auzmendi, el remate débil de Alejo Córdoba (¿Porqué un técnico al que no le gusta jugar con juveniles permite que patee un debutante?) anunciado, fácil para el arquero rival terminó sentenciando la historia. Céliz no falló el último y San Lorenzo sumó otro papelón en Copa Argentina, que se suma a su historial reciente. A pensar en el Clausura, porque el margen de error ya se agotó en la primera parada.
Independientemente de lo bien o mal que juegue el equipo, lo bien o mal que arme el técnico el once, acá los únicos responsables son los dirigentes, que se dejaron extorsionar por un representante que sigue haciendo lo que quiere con el club. Romaña no está, Montenegro se fue por no firmarle un contrato lógico, Insaurralde en rebelde y Gill sigue de vacaciones por voluntad de los improvisados. Alguien cree que la situación tiene alguna esperanza de mejorar?
VENGAN DE A UNO
Facundo Altamirano 4
Correcto durante los noventa minutos en las pocas intercepciones que tuvo, pero totalmente estático en el gol del empate y sin intuición en la tanda de penales, donde no pudo adivinar ningún remate del rival.
Nicolás Tripichio 4
Regaló la pelota 3 veces en salida hasta que la tercera terminó en gol. Por momentos prolijo en la marca, pero lejos de lo que debe ser.
Ezequiel Herrera 2
El gol del empate es (de nuevo) suyo al perder la marca en el área. Hay que pensar seriamente en un marcador central.
Alejo Córdoba 6
Tuvo un partido correcto en la zaga con algunos cierres con lo justo e incluso un cabezazo sobre la hora que pudo ser el gol del triunfo. Un rendimiento sobrio y parejo. Una lástima el penal tan mal pateado, pero no es su culpa que lo hayan puesto entre los 5 ejecutantes.
Mathías De Ritis 6
Firme para sostener el orden en el fondo y sin complicarse con la pelota en los pies. Mostró temple para cumplir en los cierres de su sector, y se proyectó bastante bien.
Gonzalo Ábrego 3
Alternó regulares y malas. Intentó darle fluidez al tránsito de la pelota en el primer tiempo, pero le faltó presencia física y cambio de ritmo cuando el rival emparejó las acciones en el medio. El profe Álvarez tenía razón.
Ignacio Peruzzi 6
Mostró criterio para la distribución inicial y batalló en la recuperación, aunque terminó desgastándose en el desorden del segundo tiempo.
Matías Reali 7
El único que entendió cómo había que jugar esta clase de partidos de eliminación directa. Pidió siempre la pelota, encaró y metió un golazo bárbaro para abrir el encuentro. Pero cuando se queda solo en la creación, se vuelve predecible.
Facundo Guli 4
Entró para darle creación al mediocampo. Trató de aportar despliegue y combate en la segunda jugada, pero le faltó claridad para distribuir con espacios.
Alexis Cuello 5
Mucho desgaste físico aguantando de espaldas e intentando generar faltas en campo rival. Tuvo poca compañía en el circuito ofensivo, pero estrelló un tiro en el palo y ejecutó con solvencia su penal.
Rodrigo Auzmenzi 4
Peleó con los centrales todo el partido y aportó juego aéreo, estrellando un cabezazo en el travesaño en el arranque del complemento. Le faltó más serenidad en el área para definir las oportunidades que tuvo.
Agustín Ladstatter 5
Entró bien, encaró y trató de desequilibrar. No fue constante, pero puso ganas.

