DIGNIDAD EN LA DESGRACIA

San Lorenzo estuvo a un minuto de ganarle a River en el Mas Monumental luego de jugar más de 90 minutos con un jugador menos. El equipo de Álvarez supo defenderse pero nunca resignó la intención de ganarlo y lo mereció. Luego en los penales se puso con una ventaja de 2, pero falló 3 seguidos de una manera insólita. 

image

Pocos partidos veremos en nuestra vida como el de esta noche entre River y San Lorenzo. Pocos partidos pueden tener la épica que tuvo la actuación de un San Lorenzo dignísimo frente al poderoso equipo que gastó 70 millones de dólares en refuerzos, frente a un club pobre, quebrado, lleno de problemas, donde juegan los que pueden jugar, donde los refuerzos apenas llegan a ser incorporaciones.

Esta es la lucha entre David y Goliat. Esta noche se dio para que la ganara el pobre, para que la ganara el necesitado, y así fue todo el partido. Después de la irresponsabilidad de Matías Reali al hacerse expulsar tontamente, el equipo tenía dos opciones —mejor dicho, el técnico tenía dos opciones—: aguantar los 60 minutos que faltaban o intentar ganarlo. Y todo el tiempo intentó ganarlo, porque todo el tiempo puso ocho jugadores en función defensiva, pero nunca prescindió de un enganche y un delantero para tratar de lastimar.

Hermoso centro de Barrios —que cada vez se parece más al que debutó— y cabezazo de Auzmendi para dejar parado al arquero mientras los centrales de Núñez miraban atentamente. Y el partido 1 a 0. Auzmendi tuvo para hacer el segundo en ese tiro que se desvió en el defensor y el arquero Beltrán apenas pudo desviar con las uñas para que no se convirtiera en la segunda caída.

San Lorenzo se defendía, pero trataba de no colgarse del travesaño, y no lo hizo. Por esas cosas del destino, en una jugada que demuestra la diferencia de jerarquía, Acuña lo logra empatar. Pero los 90 minutos se fueron con la impotencia de River y con la dignidad de San Lorenzo. Un Romaña enorme, jugando el partido de su vida (merece jugar el mundial el corazón de este muchacho).

Y fuimos al alargue sabiendo que el gran déficit de San Lorenzo había sido lo físico, pero este técnico, que no tuvo tiempo de entrenar, que entrena al plantel en los partidos, no ldejó que se cayeran y no les permitió defender solamente. Y por eso tuvo un par de contras hasta que un centro bien ejecutado por Gulli llegó al ingresado Fabricio López que, también de cabeza, le cambió el palo al arquero. San Lorenzo de nuevo arriba, el Mudomental en llamas contra sus jugadores.

Y San Lorenzo ahora sí ya tenía todo listo para otro silencio atroz. Y se fue el primer tiempo de descuento, y se fueron los 15 segundos minutos del descuento, y el árbitro Zunino (que expulsó bien a Reali, pero cuando Salas le metió a Romaña el mismo planchazo solo sacó amarilla) le dio 2 minutos más. Y Juanfer de lejos tira un centro; nadie cabeceó, nadie la pudo tocar, Gil fue sorprendido y la pelota se coló en el segundo palo. Y lo festejó insultando a sus hinchas, esos que estaban cantando “que se vayan todos…” A eso los llevó este enorme equipo de Álvarez. La grandeza no se compra. Como dice nuestra canción: …hasta en tu gente podés notar, que no es la misma la manera de pensar…”

Pero todos intuimos que esa noche iba a terminar mal.

Y fuimos a los penales. Pero los penales muchos dicen que son una lotería, pero no; los penales son para quienes tienen la entereza de patearlos.  Claro, de los ejecutantes normales no estaba ninguno en cancha y hubo que improvisar. Patearon muy bien Insaurralde, Corujo y Herazo. Y San Lorenzo se puso con dos penales de ventaja y le quedaban dos. Gill había atajado 2. Era lógico que pateara Gregorio Rodríguez porque es delantero, pero el “Goyo” no siguió la ley no escrita de que el penal definitorio se patea fuerte y al medio, y lo tiró a media altura, no demasiado fuerte, y Beltrán la atajó.

Pero bueno, quedaba uno más y todos pensamos en Romaña, que era su noche perfecta; pensamos en Gil, con lo bien que patea; pero no, fue Ignacio Perruzzi después de estar partidos sin concentrar. Fue con sus 20 años y su lenguaje corporal decía que no estaba para patearlo y, de hecho, lo pateó tan mal, tan a la tribuna… y ahí supimos que la suerte estaba echada. Hasta pareció lógico que el tiro de De Ritis dé en el poste, la pelota camine por la línea del arco y salga, era la suerte de siempre de este club abandonado por Dios.

De la gloria, esa que estábamos acariciando, a la desilusión total. El Cuervo está acostumbrado a sufrir, ¿Pero es necesario sufrir tanto? ¿Quién escribió este libreto? ¿Quién nos manda a sufrir? ¿Qué pecados estamos pagando? No lo sabemos, y podemos pensar muchas cosas, pero lo de esta noche va a quedar escrito con letras indelebles. Y como San Lorenzo se hace más grande en sus desgracias, ésta no será la excepción. No nos olvidemos que nuestras canciones hablan de cuando descendimos, y se menciona con orgullo, no como los otros grandes que estuvieron y prefieren ocultarlo. Nosotros hacemos una bandera de la desgracia y nos vamos a levantar.

El equipo del profesor está dando muestras enormes de que es un equipo en formación y que va por grandes cosas. Ojalá no nos equivoquemos. Ojalá quien sea el próximo presidente le dé un libro de pases acorde para lo que el profesor necesita y que este mismo año tengamos una alegría que tanto nos merecemos. San Lorenzo es grande.

Sos enorme San Lorenzo; y te levantarás de ésta, como de cada una de tus desgracias.

VENGAN DE A UNO

  • Orlando Gil 8Muy seguro toda la noche. No tuvo responsabilidad directa en los goles; el de Quintero fue de esos que entran por el desconcierto general. En los penales hizo su parte atajando dos, pero no alcanzó.
  • Ezequiel Herrera 7Mucho despliegue para cubrir la banda, aunque terminó sufriendo con las subidas de Acuña. Cumplió en el sacrificio, jugó muy bien y no se achicó nunca.
  • Jhohan Romaña 10El mejor partido que le vimos. Una muralla impasable, ganando de arriba y de abajo. Jugó con el alma y demostró que está para cosas mucho más grandes. Jugó con el alma.
  • Lautaro Montenegro 7Firme en la marca y sobrio para despejar cuando el Monumental quemaba. Se complementó bien con el colombiano.
  • Nicolás Tripichio 6Ordenado y tácticamente inteligente mientras le dio el físico. Sin hacer un gran partido abanicó el medio. Salió por un fuerte golpe.
  • Manuel Insaurralde 8Inteligencia 2.0 El equilibrio en el medio. Corrió por todos, recuperó y encima pateó su penal con una jerarquía envidiable. De lo mejor del equipo.
  • Juan Cruz Rattalino 6Le costó el ritmo del partido por momentos, especialmente tras quedar en inferioridad numérica. Corrió mucho y peleó todo lo que pudo. Fue reemplazado para refrescar el medio.
  • Mathías De Ritis 4Mucha entrega en el lateral. Salió muy lejos a buscar a Montiel y casi no lo dejó jugar. Erró su penal.
  • Nahuel Barrios 7Por momentos vuelve a ser el “Perrito” que ilusionó a todos en su debut. Encarador, guapo y autor del centro preciso para el gol de Auzmendi.
  • Matías Reali 1Todos sabemos que no quiso golpear, todos sabemos que no es defensor y no es bueno tirándose a los pies. Bueno, si todos lo sabemos, él debería saberlo.
  • Rodrigo Auzmendi 8Un animal del área. Marcó un golazo de cabeza y casi factura el segundo. Se fajó solo contra todos los centrales de River y ganó casi siempre.
  • Ignacio Perruzzi 5Entró en un contexto muy caliente. Pero cumplió bien en la marca. En el penal se lo notó demasiado nervioso.
  • Facundo Gulli 5Entró para ser el enganche y le faltó presencia, fue absorbido por la marca. En el segundo gol, el tiro libre fue un pase a la cabeza de Fabricio López.
  • Fabricio López 7Entró por derecha por Tripichio y estuvo bien en la marca de Acuña. Cumplió el sueño del pibe: gol de cabeza en el Monumental para poner el 2-1 parcial. Lástima que no alcanzó para la victoria.
  • Diego Herazo s/cEntró para pelear arriba y descargar, y cumplió. Pateó muy bien su penal. 
  • Gregorio Rodríguez s/cTuvo la clasificación en sus pies y falló por no asegurar el remate. Antes no marcó a tiempo el centro de Juanfer que se convirtió en el segundo gol.
  • Guzmán Corujo s/cEntró sobre el final para aguantar y falló en el segundo gol. Pateó su penal con mucha serenidad.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio