San Lorenzo desaprovechó una oportunidad inmejorable para reconciliarse con el pueblo azulgrana. Ante un rival muy inferior que no hace pie en primera, el equipo no pudo imponerse en el juego y terminó sufriendo en su arco, salvado por Gill. El grito de “movete Boedo, movete” marcó un quiebre en la paciencia de la gente: un triunfo que suma puntos, pero resta confianza.

Si hay una cosa difícil cuando se enfrentan dos equipos de distintas categorías es romper el cero. El equipo que se siente inferior normalmente te bloquea, hace dos líneas de cuatro o una línea de cinco y una línea de cuatro, y es muy difícil entrarle. Pero este problema, a los 26 segundos, San Lorenzo lo tuvo solucionado. Una buena escapada del uruguayo De Ritis llegó hasta la altura del área, levantó la cabeza y vio la entrada de Vietto, y ahí fue el pase. Vietto, que muestra su categoría en cosas como esta, la acomodó al lado del palo sin despeinarse.
San Lorenzo hizo lo difícil. Todo hacía prever una tarde tranquila donde el equipo mostrara su juego ya sin la presión del marcador. Pero nada de esto sucedió, porque San Lorenzo se fue quedando, se fue amodorrando.
A los 14 sufrió la primera jugada de zozobra cuando Gamerone pateó desde el área chica y la pelota dio en la humanidad de Romaña; cayó para Antonini, que le pegó fuerte al lado del palo izquierdo de Gill. Para los 15 minutos, nuestro viejo conocido Rosané y González manejaban el medio. San Lorenzo no hacía pie; se siguió con la práctica de tirar pelotazos para Cuello. A los 20, Alexis armó una linda pared con Ladstatter, pero el juvenil falló queriendo entrar al área. No pasaba nada, el partido y los arcos estaban muy lejos; el Ciclón está a años luz de tratar de llevarse por delante a un equipo tan débil.
Hay una jugada que marca mucho el presente de este equipo: a los 41 De Ritis sacó un lateral a la altura del área rival: la pelota, sin que la toque ningún rival, en 5 segundos estaba en los pies del arquero Gill para que la patee a cualquier lado. Este equipo parece tener miedo a todo, aun a los rivales más débiles. Cuello seguía siendo el único que podía hacer algo. Vietto manejaba bien la pelota cuando pasaba por sus pies, pero pasaba pocas veces.
Para la segunda mitad ingresó Matías Reali en lugar del intrascendente Goyo Rodríguez. Pareció salir con otros ánimos; nuevamente De Ritis, presionando en mediocampo, trasladó la pelota y a los 15 segundos pateó al arco. Pasó cerca, pero marcaba la intención. Parecía que San Lorenzo iba a despertar e iba a dominar el partido, pero no fue así.
A los 6 Talpone desde lejos la tiró apenas alta. Otra buena jugada de Valiente por la izquierda del ataque derivó en un centro de rastrón que fue desviado por De Ritis, y Gill, haciendo gala de sus reflejos, logró poner el pie y evitar la caída de la valla azulgrana.
Ese fue el primer aviso. La gente se cansó y el “movete, Boedo movete” surgió desde la tribuna, no de la hinchada. Curioso escuchar este canto para un equipo que va ganando.
Trató, por el lado de Reali con poco y el empuje de Cuello, dominar las acciones, pero el medio lo seguía perdiendo. Valiente y González seguían siendo los dueños del medio. Siguieron las oportunidades para los cordobeses: nuevamente Valiente desde la izquierda tiró un buscapié que cruzó toda el área chica sin que nadie la pudiera empujar. Un minuto después, tras un córner bien ejecutado, Antonini le ganó a Perruzzi en el salto y la pelota se metía en el segundo palo; pero Gill, en la atajada de la tarde, logró desviarla nuevamente al córner. De ese córner, nuevamente otra situación de gol cuando entre Gastón Hernández y Perruzzi no lograban sacar la pelota y casi la meten en contra.
La gente explotó con mucha más furia y el “movete, Boedo, movete” resonó en el estadio. El técnico hizo algunos cambios que trataron de equilibrar el partido: tuvimos un buen ingreso de Cerutti y un gran ingreso del chico Gulli. A los 40, Cerutti la jugó para Cuello por la derecha; el ex Almagro la piso, se sacó dos rivales de encima y la jugó para Gulli, que se la devuelvió. Alexis se acomodó y de zurda la mandó a guardar al segundo palo. Recién a los 40 minutos del segundo tiempo la gente pudo respirar. Solo hubo tiempo para que Wanchope, nuestro viejo conocido Wanchope Ábila, lograra que le saquen una amarilla más a nuestro estandarte Alexis Cuello.
Fin del partido. San Lorenzo ganó por dos goles, pero dejó más dudas que certezas. Un equipo que no es capaz de pasar por encima a un rival tan débil como el de esta tarde. Un técnico que no pueda decidir los cambios, porque cuando quiso sacar a Tripichio, Nicolás se negó a salir y tuvo que sacar a Ábrego. Hacía mucho que uno no veía que un jugador decida si sale o no; eso marca que en el vestuario las cosas no están nada bien. Incluso cuando salió Tripichio en el último minuto del partido, ni siquiera se miró con el técnico Ayude. Otro gesto espantoso fue ver a Pipo Gorosito en la platea. Parece que oliera sangre y apareció por “casualidad”. Uno imagina que eso debería fortalecer a Ayude.
En 48 horas hay que hacerle frente a otro partido con Instituto. Como siempre, a San Lorenzo Tapia trata de hundirlo con todas sus decisiones. En cuanto al arbitraje del sobrino de Beligoy, fue escaso de tarjetas para los riocuartenses y muy presuroso en marcar todas las divididas para el equipo visitante. Pero no es excusa: ya que San Lorenzo adolece de juego, adolece de actitud y el futuro se muestra incierto. ¿Podrá dar vuelta esto? ¿Podrá hacer que la gente vuelva a confiar en este equipo? No lo sabemos. Por el bien de San Lorenzo, Ayude tiene que ayudarse a si mismo y recordar quienes lo trajeron hasta acá.
VENGAN DE A UNO
Orlando Gill 7
Fue el responsable de que a San Lorenzo no le empataran. Seguro y sin dudas.
Ezequiel Herrera 3
Le costó muchísimo todo, en el segundo tiempo Valiente se entretuvo por su sector. Perdió pelotas por hacer algo de más.
Jhohan Romaña 6
Mucha voluntad y fuerza física, Ganó todos los duelos y de arriba impasable. Evitó dos tiros al arco con su humanidad.
Gastón Hernández 6
Tuvo un par de cruces muy buenos, se empieza a entender con De Ritis. Por momentos intentó ser salida.
Mathias De Ritis 7
De lo mejor del equipo. Gran asistencia a Vietto (no tiró un centro, le dio un pase al lugar perfecto). Mostró criterio para pasar al ataque y rematar al arco. Bien en la marca y no duda en revolear a la tribuna cuando hace falta.
Nicolás Tripichio 5
Mucha entrega, pero le costó acoplarse con Ábrego, con Perruzzi al lado mejoró. Lo preocupante fue negarse a salir porque deja una imagen pésima de la autoridad del DT.
Gonzalo Ábrego 5
Los pases fueron en su mayoría acertados, pero no sirvieron para progresar en el campo. Estuvo mejor que en los partidos anteriores, pero se espera más de él.
Agustín Ladstatter 4
Mostró algunas cositas interesantes cuando se le acercó Cuello, pero le falta final o largar la pelota. Fue más importante en el retroceso que hacia adelante.
Luciano Vietto 6
Calidad pura en el gol a los 26 segundos. Su actuación fue correcta, le da la pelota a sus compañeros, pero desde lo físico da ventajas.
Gregorio Rodríguez 4
No aportó casi nada. Intrascendente por la banda, sin desborde ni asociación. Su cambio fue necesario.
Alexis Cuello 8
El alma del ataque. Peleó contra todos, aguantó los pelotazos frontales y definió con jerarquía para liquidar el pleito a los 40. Lo curioso del gol de Vietto fue que es el primer gol del torneo, en el que casi no participó.
Matías Reali 5
Entró con ganas y tuvo una chance clara apenas ingresó. Mejoró con respecto a las actuaciones anteriores. Importante para marcar pero a la hora de encarar prefiere jugar la pelota hacia atrás. Bebería animarse de una vez.
Ezequiel Cerutti 6
Entró para aportar experiencia y cumplió. Inició la jugada del segundo gol y le hicieron varias faltas que sirvieron para enfriar el partido.
Ignacio Perruzzi 4
Ingresó para intentar cerrar el medio, pero se lo vio a contramano del partido y casi entrega un gol con un pase atrás para el arquero sin ver al rival que casi intercepta.
Facundo Gulli s/c
Gran ingreso. Atrevido, pidió la pelota siempre y le dio una asistencia perfecta a Cuello para que la gente pudiera respirar. Le dieron un patadón porque se animó a encarar. Claramente debe jugar por el medio y no por derecha.
Juan Cruz Rattalino s/c
Pocos minutos. Entró sobre el cierre para refrescar piernas en un partido que ya estaba sentenciado desde el marcador.

